‘Transoceánicas’: Borrar las distancias

Las autoras, separadas por los más de 5.000 km que separan Barcelona de Buenos Aires, presentan un filme en el que el hilo narrativo se basa en su relación epistolar como forma de mantener un contacto amenazado por la distancia y el tiempo. | Por Ferran Calvet

Por Ferran Calvet 

La belleza y la sinceridad del género epistolar ha sido una de las grandes pérdidas de la revolución tecnológica que ha supuesto el siglo XXI. Antes de las conversaciones de texto instantáneas y monosilábicas, de la cultura del emoticono y de las llamadas de Zoom, existía la acción, casi mística, de escribir un texto en un folio, de doblarlo y de insertarlo en un sobre, en el que posteriormente se estampaba un sello y se depositaba en el buzón más cercano. El escrito, pero, no solía ser una consecución de caracteres desordenados y abreviados. Una carta enviada por correo postal debía de seguir una estructura y una coherencia, e ir acompañada de un léxico rico. Pero si por algo se caracterizaba un intercambio regular de correspondencia era por la continua demostración de generosidad, admiración y respeto por el destinatario. Las amistades epistolares creaban en los interlocutores un vínculo especial, una relación íntima y honesta que solía perdurar en el tiempo.

Este es el tipo de relación que establecen Meritxell Colell y Lucía Vassallo, las directoras y protagonistas de Transoceánicas, película que recientemente se ha presentado en la selección oficial de la 58ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Las dos autoras, separadas por los más de 5.000 km que separan Barcelona de Buenos Aires, presentan un filme en el que el hilo narrativo se basa en su relación epistolar como forma de mantener un contacto amenazado por la distancia y el tiempo, formando así dos relatos paralelos que nos descubren parte de sus propias intimidades creativas, familiares y sentimentales.

Las imágenes que acompañan las narraciones son una mezcla entre fragmentos de archivos domésticos de las autoras y cortes tomados con la finalidad de ser compartidos en los intercambios. De ahí que quizás la decisión más curiosa de Transoceánicas es que la transcripción de la mayor parte de la correspondencia no se lleva a cabo de forma oral, sino escrita, a través de subtítulos. Esta resolución tan arriesgada provoca que la mayor parte del filme la pantalla esté en silencio; solo la imagen y el texto. Esto supone que, por un lado, perdamos la oportunidad de oír a las autoras pronunciar sus cartas, algo que nos permitiría no perder detalle del ritmo y el tono con el que conciben sus escritos. Al mismo tiempo, pero, se consigue no quebrantar la naturaleza epistolar del intercambio, dejando al espectador -es decir, al lector- la responsabilidad de absorber el contenido y de interactuar, quizás de una forma más libre y personal, con los distintos grados de emociones y estados planteados por estas.

Son estos mismos grados los que nos muestran lo trascendental del filme, que es el paso del tiempo y los cambios que este proyecta en nosotros. La evolución no solo del sujeto que narra, sino también de su entorno. Esto se muestra, sobre todo, a partir de tres ejes que parecen ser fundamentales en la vida de las dos cineastas: el amor, la muerte -o, mejor dicho, la desaparición- y el propio cine. Y determinadas personas -que pueden ir desde una abuela hasta un referente cinematográfico- que trascienden a todo ello.

Transoceánicas es una cinta tan íntima como universal. Íntima porque, al final, el intercambio descubre las preocupaciones y los sentimientos más profundos de sus dos protagonistas, las cuales se exponen, sin armadura, no solo ante su interlocutora, sino ante el espectador. Y universal porque Colell y Vassallo, al destapar su faceta más frágil e insegura, despiertan inevitablemente un sentimiento empático al otro lado de la pantalla, demostrando que sus deseos y preocupaciones forman parte de la naturaleza humana, y, más específicamente, de la naturaleza del artista, siempre vulnerable a los más pequeños movimientos sísmicos de su entorno.

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